De la vía romana al territorio andalusí

Quinto nace como referencia territorial en época romana, vinculado probablemente al quinto miliario de una vía que comunicaba Celsa con Caesaraugusta, pero su historia no se interrumpe con la desaparición del poder romano.

Del nacimiento del nombre hasta la edad media

Periodo:

Desde la romanización del valle medio del Ebro, aproximadamente entre los siglos II-I a. C., hasta la conquista cristiana del valle del Ebro en el siglo XII.

Marco cronológico:

El periodo es largo, pero tiene coherencia si lo entendemos como una etapa de transición entre dos momentos:
• el territorio anterior al nombre de Quinto;
• el Quinto medieval cristiano que se consolidará después.

Límites del periodo:

Inicio: la llegada de Roma y la organización del valle medio del Ebro mediante ciudades, vías, miliarios, explotaciones rurales y administración territorial.

Final: la incorporación del territorio al Aragón cristiano y la reorganización medieval del poblamiento.

Imagen representativa del periodo

Recreación de un Mutatio Romano en el Quinto Miliario, realizado con ChatGPT .

Idea central del periodo

Quinto nace como referencia territorial en época romana, vinculado probablemente al quinto miliario de una vía que comunicaba Celsa con Caesaraugusta, pero su historia no se interrumpe con la desaparición del poder romano. Durante la Antigüedad tardía y el periodo islámico, el territorio siguió siendo un espacio agrícola, ganadero y de paso, articulado por el Ebro, los caminos, las huertas y los pequeños núcleos de poblamiento.

Esta parte debe explicar que el nombre de Quinto es romano, pero que el territorio siguió evolucionando durante siglos antes de aparecer como núcleo medieval plenamente reconocible.

Contexto histórico general

Contexto histórico del valle medio del Ebro.

Contexto general

Roma transformó profundamente el valle medio del Ebro. La fundación y desarrollo de ciudades como Caesaraugusta, en la actual Zaragoza, y Celsa, en Velilla de Ebro, convirtieron este espacio en un corredor estratégico.

El Ebro no era solo un río. Era una vía natural de comunicación, una frontera interior, un eje agrícola y un elemento de articulación política. A su alrededor se organizaron caminos, explotaciones agrarias, villas, enclaves de control y pequeños asentamientos.

Tras la crisis del Imperio romano, el territorio no quedó vacío. El poblamiento se transformó. Algunas estructuras desaparecieron, otras se adaptaron y muchas formas de aprovechamiento rural continuaron. Durante la etapa visigoda y, más tarde, durante al-Ándalus, el valle del Ebro siguió siendo un espacio de enorme valor agrícola y estratégico.

En Quinto nació Abdallah Ben Isa,jurisconsulto árabe, del que se sabe que escribió obras de Derecho que se han perdido. Murió en Valencia en el año 1135. A mediados del siglo XIX, el historiador P. Madoz relata que el cerro en el que se asienta la antigua parroquial de Quinto «sirvió en tiempo de los árabes de formidable fuerte, conservándose todavía por N. Y S. de dicho cabezo los cimientos de sus antiguos torreones».

Territorio de Quinto en el periodo

Río, terrazas, barrancos, secano y puntos elevados como claves del territorio.

El territorio de Quinto en este periodo

El actual término de Quinto ocupaba una posición especialmente interesante:

  • estaba próximo al Ebro;
  • se encontraba entre el entorno de Celsa y Caesaraugusta;
  • formaba parte de un corredor natural de comunicaciones;
  • combinaba ribera fértil, terrazas fluviales, zonas de secano y espacios elevados;
  • permitía el control visual de determinados pasos y caminos.

En época romana, esta localización explica la importancia del topónimo. La tradición histórica local vincula el nombre de Quinto al término latino quintus, asociado al quinto miliario de la vía que comunicaba Celsa con Caesaraugusta.

Más que imaginar un gran núcleo urbano romano donde hoy está Quinto, conviene pensar en una referencia viaria y territorial. Quinto sería, en origen, un punto reconocido dentro de una red de caminos, distancias y comunicaciones.

Poblamiento y sociedad

Quiénes vivían en este territorio, cómo se organizaban y qué sabemos de sus formas de vida.

Asentamientos

Durante la etapa romana, el poblamiento del entorno debió organizarse en relación con varios elementos:
• la vía entre Celsa y Caesaraugusta;
• las explotaciones agrarias;
• la proximidad del Ebro;
• los pequeños asentamientos rurales;
• los puntos de control del territorio.

Organización social

La sociedad romana del valle del Ebro estaba más jerarquizada que la de la etapa protohistórica. Existían ciudades, propietarios, campesinos, trabajadores dependientes, comerciantes, soldados, funcionarios y población rural vinculada a explotaciones agrícolas.

En el entorno de Quinto no debemos imaginar necesariamente una ciudad romana, sino un territorio integrado en la economía y en las comunicaciones romanas.

Vida cotidiana

Después, durante la Antigüedad tardía, el poblamiento pudo hacerse más disperso o cambiar de forma. Las ciudades perdieron parte de su antiguo peso administrativo, pero el campo siguió siendo esencial. En época islámica, el valle del Ebro mantuvo su función agrícola, con especial importancia del regadío, las huertas, las acequias y los sistemas de aprovechamiento del agua.

Economía y subsistencia

Formas de subsistencia y aprovechamiento del entorno.

Economía y formas de subsistencia

La economía del periodo estaría marcada por la continuidad agrícola.

En época romana, los elementos principales serían:
• producción cerealista;
• vid y olivo, según las zonas;
• ganadería;
• aprovechamiento de la ribera;
• comercio vinculado al Ebro y a las vías terrestres;
• posibles explotaciones rurales o villas en el entorno comarcal.

La romanización introdujo una organización más sistemática del territorio. El campo quedó vinculado a mercados urbanos y a redes de transporte más amplias.

Durante la etapa tardoantigua e islámica, la economía rural siguió dependiendo de:
• cereal;
• huerta;
• ganadería;
• frutales;
• aprovechamiento del agua;
• pequeños intercambios locales y comarcales.

La cultura andalusí tuvo especial importancia en la gestión del agua y en la consolidación de paisajes irrigados. Aunque habría que documentar con prudencia qué infraestructuras concretas pueden atribuirse a cada momento, en términos generales el valle del Ebro fue un espacio donde el regadío y la agricultura intensiva tuvieron un peso notable.

Paisaje, caminos y control del territorio

La historia de Quinto se entiende desde su posición: río, caminos, visuales, pasos naturales y relación con otros núcleos.

El Ebro

Eje natural, económico y estratégico del territorio. Las tierras próximas al río conservan su importancia productiva.

Antes de que Caesaraugusta concentrara el gran cruce viario del Ebro, Celsa desempeñó un papel estratégico en las comunicaciones del valle. La existencia de un puente o paso estable, mencionado por Estrabón y recogido por la bibliografía moderna, refuerza la idea de un territorio articulado por ambas márgenes del río, en el que Quinto ocupaba una posición intermedia entre la vía, el miliario y el corredor fluvial.

Los caminos

Con Roma aparecen los caminos organizados, la medición del territorio, los miliarios, las referencias de distancia, la conexión con ciudades y la integración administrativa.

El supuesto quinto miliario no sería un simple hito de piedra. Representaría una nueva forma de entender el espacio: el territorio queda medido, comunicado y nombrado.

Los altos

Puntos de control visual, defensa o referencia territorial.Las zonas altas mantienen valor defensivo y de vigilancia.

El dato más relevante para Quinto es la existencia de un castillo de origen musulmán en el entorno donde después se levantó la iglesia de la Asunción, El Piquete.
Patrimonio Cultural de Aragón señala que en el siglo XV, en el lugar donde se fundó la iglesia de la Asunción, se alzaba el antiguo castillo de Quinto, construido inicialmente por los musulmanes y modificado después por los cristianos tras la conquista. Se conservan restos escasos, como muros en las inmediaciones de la iglesia y la parte baja de piedra de la construcción.

El paisaje agrario

Después, durante la Antigüedad tardía y el periodo islámico, la lógica territorial cambia, pero no desaparece. El Ebro continúa siendo eje de vida. Los caminos siguen conectando los asentamientos.

Patrimonio, restos y evidencias

Restos, documentos y evidencias materiales del periodo.

Patrimonio, restos y evidencias

Los topónimos Quinto y Luco
Según la interpretación más extendida, el nombre de Quinto tendría origen romano y estaría relacionado con el quinto miliario de la vía que comunicaba Celsa con Caesaraugusta.
  La posible conexión entre el barrio del Luco y la palabra latina lucus resulta sugerente porque en latín lucus designaba un bosque sagrado o arboleda vinculada a un espacio con valor religioso o simbólico. Aplicado a Quinto, esta relación debe formularse con prudencia: no prueba por sí sola la existencia de un santuario romano ni de un espacio cultual documentado, pero sí permite plantear que el topónimo Luco podría conservar una memoria lingüística antigua relacionada con un lugar arbolado, diferenciado o significativo dentro del paisaje. En el ensayo convendría presentarlo como una hipótesis toponímica interesante, no como una certeza arqueológica: un posible eco latino que conecta el paisaje local con la larga continuidad histórica del territorio.
 
La vía Celsa-Caesaraugusta
En la zona de la Antigua ermita de Matamala se han encontrado vestigios de esta via romana. Un eje de romanización que servía para: • conectar ciudades; • desplazar personas, tropas y mercancías; • organizar el territorio; • fijar distancias; • integrar el valle del Ebro en la red romana.
 
El entorno de Celsa
Celsa, en la actual Velilla de Ebro, es fundamental para contextualizar Quinto.
 
Posibles restos romanos y tardoantiguos
Dentro del marco territorial romano se han encontrad restos concretos a en la zona de las dehesas.
 
Quinto islámico: castillo, altura y control del territorio
El dato más relevante para Quinto es la existencia de un castillo de origen musulmán en el entorno donde después se levantó la iglesia de la Asunción, El Piquete.
Patrimonio Cultural de Aragón señala que en el siglo XV, en el lugar donde se fundó la iglesia de la Asunción, se alzaba el antiguo castillo de Quinto, construido inicialmente por los musulmanes y modificado después por los cristianos tras la conquista. Se conservan restos escasos, como muros en las inmediaciones de la iglesia y la parte baja de piedra de la construcción.
 
Herencia hidráulica y agrícola
Para la etapa islámica, el patrimonio no tiene por qué ser monumental. Puede estar en el paisaje: • acequias; • huertas; • parcelarios; • sistemas de riego; • caminos rurales; • formas de poblamiento. No todo lo hidráulico debe atribuirse automáticamente a al-Ándalus, pero sí se puede explicar que el periodo islámico fue importante en la organización agraria de muchos territorios del valle del Ebro.

Interpretación histórica

Roma dio nombre a Quinto; los siglos posteriores conservaron el valor del territorio.


La etapa romana aporta:
• el nombre;
• la vía;
• la medición del territorio;
• la conexión con ciudades;
• la integración en una red política y económica.
 
La etapa tardoantigua e islámica aporta:
• continuidad rural;
• adaptación del poblamiento;
• permanencia de la agricultura;
• importancia del agua;
• preparación del paisaje que heredará el mundo medieval.

Transición al periodo siguiente

Cada periodo debe enlazar con el siguiente capítulo de la historia.

Transición al periodo siguiente

Cuando el valle medio del Ebro fue incorporado al Aragón cristiano, el territorio de Quinto no era un espacio vacío ni nuevo. Había sido recorrido, medido, cultivado y organizado durante siglos. La vía romana, la memoria del nombre, la continuidad agrícola, la ribera, el secano y las zonas elevadas formaban ya una realidad territorial compleja. Sobre esa base se construirá el Quinto medieval, vinculado a la repoblación, a la organización defensiva del territorio y al desarrollo del núcleo histórico en torno a los espacios altos que después identificarán La Corona y El Piquete.

Fuentes recomendadas

Referencias documentales, arqueológicas, bibliográficas o patrimoniales que conviene consultar para desarrollar este periodo.

  • 1. Ayuntamiento de Quinto, “Historia” — para el origen local del topónimo y el quinto miliario.
  • 2. Beltrán Lloris, Miguel, Colonia Victrix Iulia Lepida-Celsa — para el contexto romano inmediato.
  • 3. Patrimonio Cultural de Aragón, “Yacimiento arqueológico Lepida Celsa” — para síntesis patrimonial segura.
  • 4. Magallón Botaya, “Organización de la red viaria romana en el valle medio del Ebro” — para vías y miliarios.
  • 5. Francisco Beltrán Lloris, “Augusto y el valle medio del Ebro” — para la reorganización romana del territorio.
  • 6. Viguera Molins, Aragón musulmán — para el marco islámico del valle del Ebro.
  • 7. “La economía hidráulica en el valle medio del Ebro” — para regadío y continuidad del paisaje agrario.

Otros periodos de la historia de Quinto