Una etapa para comprender cómo el río, el paisaje, los caminos y los primeros asentamientos prepararon el escenario histórico sobre el que nacería Quinto.
Mucho antes de que Roma diera nombre al territorio mediante una vía y un miliario, el espacio que hoy ocupa Quinto ya había sido habitado, cultivado y recorrido por comunidades humanas que encontraron en la ribera baja del Ebro un entorno ideal para vivir y controlar el territorio.
Recreación de un poblado Ibérico realizada con ChatGPT.
Este periodo abarca desde la Prehistoria reciente hasta la Primera Edad del Hierro, aproximadamente entre el Bronce Final y los siglos II a. C.
Antes de la romanización (siglos VI - II a. C.), la vida en la Ribera Baja del Ebro estaba protagonizada por los íberos, un conjunto de comunidades avanzadas que controlaban este estratégico eje fluvial. Su existencia se basaba en poblados fortificados, agricultura mediterránea, una jerarquía social marcada y un intenso comercio
Antes de ser un lugar nombrado por Roma, Quinto fue ya un territorio habitado y aprovechado por comunidades agrícolas y ganaderas que ocupaban espacios estratégicos desde los que podían controlar el paisaje, cultivar y desplazarse.
Contexto histórico del valle medio del Ebro.
Durante el Bronce Final y la Primera Edad del Hierro, el valle medio del Ebro era un espacio dinámico en el que diferentes comunidades consolidaban formas de vida sedentarias vinculadas a la agricultura y la ganadería.
El Ebro funcionaba ya como un eje natural de comunicación, intercambio y poblamiento.
En la época ibera tenemos más información sobre sus usos y costumbres:
Río, terrazas, barrancos, secano y puntos elevados como claves del territorio.
El principal referente arqueológico es el yacimiento de Las Dehesas, identificado como un asentamiento de la Primera Edad del Hierro con presencia de cerámica acanalada.
Esta combinación convirtió el territorio en un espacio especialmente atractivo para el poblamiento humano desde épocas muy antiguas.
Quiénes vivían en este territorio, cómo se organizaban y qué sabemos de sus formas de vida.
Tipo de poblamiento: disperso, concentrado, defensivo, agrícola, urbano o periurbano.
Estructuras familiares, comunitarias, señoriales, religiosas o administrativas.
Vivienda, alimentación, costumbres, cultura material y relación con el entorno.
Recreación de pastoreo en la zona esteparia hecha con ChatGPT.
Este apartado recoge agricultura, ganadería, caza, pesca, recolección, comercio, producción artesanal, explotación del yeso, uso del río o cualquier otra forma de aprovechamiento del entorno.
Conviene distinguir entre lo que sabemos con seguridad, lo que se puede deducir por contexto y lo que debe formularse como hipótesis razonable.
La historia de Quinto se entiende desde su posición: río, caminos, visuales, pasos naturales y relación con otros núcleos.
Eje natural, económico y estratégico del territorio.
Rutas de comunicación, paso de personas, mercancías y ejércitos.
Puntos de control visual, defensa o referencia territorial.
Campos, huertas, regadíos, secanos y aprovechamientos tradicionales.
Mapa del asentamiento de las Dehesas Realiado con ChatGPT
El principal testimonio arqueológico de esta etapa es el yacimiento de Las Dehesas.
Con la llegada de Roma, el territorio quedará integrado en una red política, militar y viaria mucho más amplia. El viejo paisaje agrícola y ganadero será reorganizado mediante calzadas, miliarios y nuevos sistemas de control territorial.
La transición de la época íbera a la romana en la Ribera Baja del Ebro (y el Bajo Aragón) no fue un cambio abrupto, sino un largo proceso de asimilación cultural y militar (siglos II-I a.C.). Los asentamientos indígenas adoptaron progresivamente costumbres, infraestructuras y técnicas constructivas romanas sin abandonar sus raíces ni su idioma.
Referencias documentales, arqueológicas, bibliográficas o patrimoniales.